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Fases del sueño: qué ocurre en cada etapa y en cuál soñamos
Las investigaciones sobre el descanso demostraron que dormir no es sólo un paréntesis en el que la mente y el cuerpo se apagan por completo hasta la mañana siguiente. A lo largo de la noche se atraviesan distintas fases del sueño, un proceso donde el organismo ejecuta funciones biológicas indispensables para mantener la salud física, la capacidad intelectual y el equilibrio emocional.
07 AGO, 2026
Muchas personas experimentan la sensación de haber dormido durante siete u ocho horas continuas y, sin embargo, despiertan con la sensación del cansancio acumulado. Esta contradicción suele estar ligada a la calidad de la arquitectura del sueño, una estructura interna dividida en diferentes momentos que deben cumplirse de manera fluida y sin interrupciones para lograr una recuperación total.
Las etapas del sueño y la estructura del descanso
El descanso nocturno se organiza en bloques dinámicos que se repiten entre cuatro y seis veces por noche. Durante estas
etapas del sueño, el organismo alterna de manera coordinada entre el reposo físico y la actividad cerebral profunda. Cada uno de estos ciclos de sueño dura aproximadamente 90 minutos y resulta fundamental para garantizar la restauración biológica y el equilibrio cognitivo necesario para el día a día.
Fase No REM: adormecimiento y recuperación física
Esta fase abarca la mayor parte de la noche y se divide en tres niveles progresivos de profundidad. Comienza con una transición gradual donde el ritmo cardíaco se desacelera y la temperatura corporal disminuye, dando paso al sueño ligero, donde el cuerpo se desconecta por completo del entorno inmediato. La etapa culmina en sueño profundo, el momento de máxima relajación muscular donde el sistema inmunológico se refuerza y se libera la hormona de crecimiento para la reparación de tejidos.
Fase REM: alta actividad cerebral y memoria
En esta etapa, la actividad del cerebro se acelera a niveles similares a los de la vigilia, mientras los ojos se mueven con rapidez debajo de los párpados. Durante el sueño REM, el tono muscular de las extremidades se bloquea temporalmente para evitar que el cuerpo ejecute físicamente los movimientos que sueña. Este proceso es clave para fijar aprendizajes, ordenar la memoria a largo plazo y procesar el impacto emocional de las vivencias diarias. Lo ideal es contar con dos horas de sueño REM por noche.
Factores que interrumpen la calidad del descanso
La secuencia biológica del sueño es sensible a los estímulos externos y a los hábitos diarios. Cuando el entorno o la rutina nocturna no acompañan, el cerebro sufre despertares micro y macroscópicos que fragmentan el proceso natural, impidiendo que el cuerpo alcance las etapas de mayor recuperación y provocando cansancio crónico durante el día.
Los principales enemigos de la continuidad nocturna
● Luz azul de las pantallas: el uso de teléfonos, televisores o computadoras antes de acostarse frena la producción de melatonina, la hormona del sueño encargada de indicarle al cerebro que es momento de dormir.
● Temperaturas elevadas o mala ventilación: un ambiente caluroso dificulta la baja de temperatura corporal que el organismo necesita para iniciar la transición hacia las fases más profundas.
● Consumo de estimulantes y cenas pesadas: la cafeína, el alcohol y las comidas abundantes cerca de la hora de dormir alteran el ritmo cardíaco y sobrecargan la digestión, interrumpiendo el descanso.
● Horarios irregulares: modificar constantemente las horas de irse a dormir y levantarse desconfigura el reloj biológico interno, dificultando la conciliación rápida del sueño.
¿Cuántas horas de sueño profundo hay que tener?
En un adulto sano, el sueño profundo suele representar entre el 15% y el 25% del descanso total de la noche. Trasladado a un descanso habitual de 7 a 8 horas, equivale a una o dos horas totales. Es importante entender que este bloque no se acumula de corrido, sino que se concentra principalmente en los primeros dos o tres ciclos de la noche, disminuyendo en duración a medida que se acerca la mañana.
Una cantidad inferior a una hora diaria puede provocar fatiga muscular, pesadez matutina y dificultades de concentración. Las necesidades exactas varían según la edad y el nivel de desgaste físico de cada persona; por ejemplo, las etapas de crecimiento, el entrenamiento intenso o estar enfermo suelen demandar un porcentaje mayor.
¿Cómo impacta tu cama en las fases del sueño?
La calidad de las etapas de descanso también depende de la respuesta física del cuerpo durante la noche. Un colchón o sommier inadecuado genera puntos de presión en hombros y caderas, lo que obliga al cuerpo a cambiar de posición constantemente. Estos movimientos involuntarios provocan microdespertares que cortan el flujo de los ciclos e impiden que el organismo permanezca el tiempo necesario en las fases de mayor recuperación.
Para asegurar un soporte ergonómico que acompañe la alineación natural de la columna, es clave contar con un equipo de descanso adaptado a las necesidades de cada persona. Un colchón de resortes ayuda a aislar los movimientos del cuerpo para que no se trasladen a lo largo de la cama, mientras que las opciones de colchones de espuma de alta densidad ofrecen la firmeza necesaria para aliviar tensiones musculares y garantizar la continuidad del reposo y la recarga necesaria de energía diaria.
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